"La legalización no es una opción",
declaró a Efe en Viena Hamid Ghodse, presidente de la Junta
Internacional de Estupefacientes (Jife).
"Si nos fijamos en drogas
legales como el tabaco y el alcohol, no sólo matan cada año entre 10 y
15 veces más que las drogas ilícitas, sino que también el delito
relacionado con el tráfico de tabaco y de alcohol no ha desaparecido, y
de hecho, es una gran parte de la actividad criminal", explicó.
Ghodse
valoró así, en la presentación del informe anual sobre drogas de la
Jife, la propuesta del presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina, de
considerar la despenalización de la producción, transporte y comercio de
drogas para combatir el narcotráfico.
"Un tema muy complejo (como el narcotráfico) no puede tener una solución sencilla", insistió jurista de origen iraní.
La ONU en un informe del año pasado cifraba en 200.000 el número de fallecimientos anuales relacionados con las drogas.
"Cuando
se produzca una aplicación universal (de las leyes internacionales) por
parte de los gobiernos, y no sólo palabras, habrá menos problemas",
dijo Ghodse.
"Sin embargo, hacer las paces con el tabaco durante
los últimos 300 años no ha tenido éxito, hacer la paz con el alcohol por
los últimos milenios no ha tenido éxito. Por ello, no entra en cuestión
aplicar soluciones simples a problemas complejos", recalcó.
El
informe presentado hoy asegura que debido a los avances en la guerra
contra el narcotráfico en México, cada vez más cocaína pasa por
Centroamérica y el Caribe hacia EEUU, lo que ha hecho aumentar la
violencia y la corrupción en esos Estados a niveles insólitos.
En
Centroamérica, asegura la ONU, operan unas 900 "maras" con unos 70.000
miembros que controlan las rutas de tránsito de la droga y ejercen una
violencia cada vez mayor.
Ghodse aseguró que "en algunos países se han producido mejoras", y citó la reducción del cultivo de hoja de coca en Colombia.
"Pero
en otras zonas se ha empeorado, por ejemplo, en América Central, donde
los narcotraficantes mexicanos han complicado la vida a la gente y los
gobiernos, con un montón de corrupción", agregó.
La Jife apunta en
el documento que en América del Sur aumenta el consumo de coca a pesar
de la clara reducción de la superficie dedicada al cultivo de coca
registrado en los últimos años.
La Junta recuerda que el mercado
ilícito de cocaína "tiene un valor de más de 80.000 millones de dólares"
a escala mundial, según cálculos de la Interpol y de la ONU, destaca el
informe.
El origen de esa droga sigue encontrándose en
Suramérica, sobre todo en Colombia, Perú y Bolivia, pese a que la
superficie dedicada al cultivo ilegal del arbusto de coca ha bajado
hasta 154.200 hectáreas en 2010 desde un máximo de 288.400 hectáreas en
1990.
En Perú, la superficie de cultivo de coca sigue creciendo y
en 2010 alcanzó ya las 61.200 hectáreas, apenas 800 menos que las del
principal productor del mundo, Colombia. En Bolivia los