
A
través de mensajes coordinados, la Casa Blanca y el Departamento de
Estado dijeron que aún esperan una solución política, pero que ante los
ataques cometidos diariamente por el régimen de Assad contra civiles
sirios, han decidido dejar de oponerse enérgicamente a las propuestas
para armar a las fuerzas que se oponen al régimen.
Sin embargo, no
quedó claro el papel que jugaría Estados Unidos —si lo tuviera— en dar
tal ayuda. “No queremos hacer algo que contribuya a una mayor
militarización de Siria porque eso podría llevar al país a un camino
peligroso”, dijo a los reporteros el secretario de prensa de la Casa
Blanca,






